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En España se diagnostican anualmente unos 1.200 casos de cáncer en niños menores de 18 años. Esto supone menos del 1% del total de cánceres, lo que no evita que sea la primera causa de muerte por enfermedad entre los niños. Actualmente, la supervivencia es del 77%, lo que significa que alrededor de 276 niños mueren anualmente en nuestro país por este motivo.

    Según el documento del Ministerio de Sanidad: “Estrategia en Cáncer del Sistema Nacional de Salud”:

El cáncer en los niños presenta unas características histológicas, clínicas y epidemiológicas distintas al de los adultos, que hace necesario su estudio en un capítulo aparte (...) Los tipos histológicos predominantes en la infancia son las leucemias, tumores cerebrales y sarcomas, a diferencia de los adultos en que predominan los carcinomas. En el niño, los principales factores de riesgo conocidos para el cáncer (tabaco, alcohol y ocupación) no tienen aplicación. En los niños, el evento genético que conduce al desarrollo de un cáncer es mucho más corto en el tiempo que en el adulto, sobre todo para los tumores que se desarrollan en el primer año de vida y que son en su mayoría tumores de estirpe embrionaria. Por ello, se puede suponer que muchos casos de cáncer en el niño se deben a la producción de alteraciones genéticas en el período del desarrollo embrionario y fetal.

    En España existen muchos grupos dedicados al estudio del cáncer en hospitales, universidades, centros de investigación e incluso institutos dedicados monográficamente a esta enfermedad, pero debido a la mayor prevalencia en adultos, a las diferencias que existen entre el cáncer infantil y el adulto y las mayores trabas que la administración impone para realizar ensayos clínicos con niños, existe un vacío en la investigación en oncología pediátrica.

    Es necesario impulsar específicamente este tipo de investigación, para lograr el objetivo difícil aunque no imposible de conseguir la curación total de esta enfermedad.